Uno de estos personajes es Emmanuel Pozzi-Escot Ashcroft, a quien rescató del olvido su discípulo, el Mg.
Luis Valles Fernández. Conocí al profesor Luis Valles F. cuando ya se había
jubilado de la docencia universitaria en la Universidad Nacional de Ingeniería.
Él tomó el relevo del gran maestro Juan de Dios Guevara en el Boletín de la
Sociedad Química del Perú con un entusiasmo contagioso y un notable
desprendimiento en su calidad de editor. Entablé amistad rápidamente con el
profesor Valles, afinidad que se fortaleció aún más cuando me enteré de que
procedía de Asturias, la misma región donde yo había realizado mis estudios de
doctorado.
Marius Emmanuel Pozzi-Escot Ashcroft nació en 1880 en Francia, fruto
de la unión entre Paul Pozzi-Escot y Marian Ashcroft, y falleció en el Perú el
19 de enero de 1963, a los 82 años. En el Perú contrajo matrimonio con la
peruana María Lucía Zapata Hurtado. Una de sus hijas, Lucía Pozzi-Escot de
Herold, también se graduó como doctora en Química y llegó a ser decana del
Colegio de Químicos del Perú; lamentablemente, falleció en el año 2024. La
especialidad de Química se creó en la UNI gracias a una propuesta formulada el 5
de enero de 1968 por la propia Dra. Lucía Pozzi-Escot, quien había obtenido el
grado de doctora en Estados Unidos. Las clases de dicha carrera iniciaron
formalmente en 1969. Tuve la oportunidad de conocer a la Dra. Lucía Pozzi-Escot
de Herold en los años noventa, cuando yo me iniciaba en la docencia y ella se
preparaba para la jubilación.
Otra de las hijas destacadas de Marius Emmanuel
Pozzi-Escot fue Inés Pozzi-Escot Zapata (1923-1997), una reconocida lingüista
egresada de la UNMSM. Asimismo, Olga Pozzi-Escot Zapata fue profesora en el
Wheaton College, destacada compositora, teórica musical y miembro del cuerpo
docente del Conservatorio de Nueva Inglaterra en Boston, Massachusetts.
Marius
Emmanuel Pozzi-Escot fue uno de los fundadores de la Sociedad Química del Perú
en 1933 y de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de
Lima en 1938, institución que posteriormente pasó a llamarse Academia Nacional
de Ciencias. A continuación, reproduzco el texto escrito por el profesor Luis
Valles F. sobre la vida del Dr. Emmanuel Pozzi-Escot Ashcroft:
Rev. Soc. Quím. Perú v.73 n.1 Lima ene./mar. 2007
HISTORIA DE LA QUÍMICA
Dr. Marius Emmanuel Pozzi-Escot
Estas líneas se
escriben como homenaje a este ilustre profesor e investigador francés, al
haberse cumplido cien años de su llegada al Perú.
Marius Emmanuel Pozzi-Escot,
nace en Bergerac, Dordoña, Francia, el 13 de diciembre de 1880. Los estudios
superiores los realizó en la Universidad de Nancy, titulándose de Ingeniero
Químico, casi adolescente aún; ingresa a trabajar en los Laboratorios Jacquemin,
en Malzeville, cerca de Nancy, donde poco tiempo después estará dirigiendo el
Instituto de Investigación de los mismos.
A los 19 años de edad ingresa a la
Sociedad Física de Francia, presentado por el célebre profesor Poincaré, y ese
mismo año lo hace en la Sociedad Química de Francia, de mano de Marcelino
Berthelot, uno de los grandes químicos del s. XIX. Al año siguiente, el
Profesor, Químico y Médico Armando Gautier, al presentarlo en la Academia de
Medicina, le llama "joven y activo sabio de Nancy".
No es de extrañar esta
precocidad en la ciencia sabiendo que a los 10 años contaba con un laboratorio
de química en su propia casa.
Para 1905 nuestro joven científico ya había
escrito varios libros y publicado numerosos artículos sobre sus trabajos de
investigación, y había patentado, también, varios descubrimientos sobre síntesis
y métodos de análisis químicos.
Llega al Perú a principios de noviembre de 1906
acompañado por el sabio peruano Pedro Paulet, quien había recibido la misión del
gobierno peruano de organizar la Escuela Nacional de Artes y Oficios de Lima.
Con tal motivo viajó a Europa para contratar profesores y adquirir equipos.
Posiblemente Paulet y Pozzi-Escot se conocían ya desde unos años atrás, cuando
Paulet estudiaba química en Francia, entre otras especialidades, pues había
tenido por maestro a Berthelot, el mismo que presentara a Pozzi-Escot en su
ingreso en la Sociedad Química. En todo caso, el prestigio como investigador de
que para entonces gozaba Pozzi-Escot, era bien conocido en el mundo científico,
y así lo manifiesta Paulet cuando afirma: "el señor Pozzi-Escot es uno de los
sabios franceses más competentes en todo lo que se relaciona con las industrias
de fermentación. Por otro lado, este profesor reúne todas las condiciones de
edad, salud y entusiasmo necesarios para que en el Perú pueda ser un innovador
fecundo que, no sólo hará crecer la riqueza de nuestras industrias, sino que
crecerá el nombre de Lima como centro científico".
Aunque Pozzi-Escot había sido
contratado para enseñar en la Escuela Nacional de Artes y Oficios, dirigida por
Paulet, las carencias presupuestales en esta institución, hizo que el Ministro
de Fomento, José Balta, lo contratara para enseñar Química y Bacteriología en la
Escuela de Agricultura, hoy Universidad Nacional Agraria La Molina. Su contrato
en esta Escuela incluía también la organización y dirección del Instituto
Nacional de Microbiología, área en la que había destacado durante sus primeros
años como investigador en Francia.
A pesar de las condiciones económicas muy
precarias del Instituto, Pozzi-Escot desarrolló fermentos para las industrias:
agrícola, lechera, mantequillera y quesera; al igual que para la elaboración de
vinos. Dejó el Instituto en 1911, pues las condiciones económicas se habían
deteriorado, a tal punto, que hacían imposible un trabajo de investigación
serio.
Continuó con sus clases en la Escuela de Agricultura durante muchos años,
totalizando un total de 44 en dicha institución, haciendo que la Química
contribuyera a dar una base científica sólida al desarrollo de la Agronomía.
También enseñó en las Facultades de Medicina y Ciencias de la Universidad de San
Marcos por varios años, al igual que en la Escuela Naval dictando diferentes
cursos, entre ellos uno sobre explosivos y otro sobre gases de guerra.
Con
motivo de su clase inaugural de Química Inorgánica en San Marcos, 1935, llegó a
expresarse con orgullo sobre sus ex alumnos de la Escuela de Agricultura:
"Dejadme decirles que la totalidad de los Químicos Ingenieros Agrónomos que han
salido del primer Instituto Técnico del Perú, y que forman una fuerza técnica
admirable, son, en lo que toca a la química, hijos de mi espíritu, y lo quieran
o no, están impregnados de mis razonamientos".
En la Facultad de Ciencias de San
Marcos enseña durante 10 años, contribuyendo a crear la Sección de Físico -
Química. Esta sección se convertiría, por ley, en la Facultad de Química en
1946, y desde el año siguiente, en la Facultad de Química e Ingeniería Química,
tal como se la conoce hasta nuestros días, al haber aprobado el Consejo
Universitario esta última especialidad.
Cada una de las clases del Dr.
Pozzi-Escot constituían siempre un acontecimiento; se convertían en verdaderas
clases magistrales. Era tal la cantidad de conocimientos que vertía, que hacía
difícil para los estudiantes tomar nota de todo. Por esos años, los textos de
cursos científicos o técnicos eran escasos en el Perú; para suplir esa carencia,
el profesor Pozzi-Escot entregaba unos apuntes al final de cada clase; apuntes
que se multiplicaban a base de copias con papel carbón realizadas por los
estudiantes organizados en grupos, y de esta manera, todos podrían tener su
copia al empezar la clase siguiente. Tal sucedió con los cursos dados en el
transcurso de los años: Química Inorgánica, Química Orgánica, Microbiología
Agrícola, Química Analítica Cualitativa, Química Analítica Cuantitativa,
Análisis Industrial y Control Químico, Explosivos y Gases de Combate.
Nuestro
profesor era un verdadero sabio, y como tal, era generoso; daba a manos llenas.
No ocultaba información alguna a cuantas preguntas le hacían sus alumnos. Poseía
el arte de saber escuchar a los demás; sea que se tratase de estudiantes,
empleados u obreros; también a los amigos. Todos recibían el consejo apropiado
en el momento oportuno.
Para Pozzi-Escot la investigación fue la pasión de su
vida. A ella se dedicó durante más de 60 años. Buscaba la verdad y no cesaba
hasta tenerla confirmada en un 100%. Recién, entonces, enviaba el trabajo para
su publicación. Se indignaba cuando alguien aceptaba resultados sin una
investigación rigurosa. En un escrito se expresa así: "Es un grave error creer
que cualquiera se improvisa investigador y observador sin tener maestros, sin
tener ayuda económica, sin disponer del tiempo, como factor indispensable". Y
así es; un investigador no se improvisa; requiere una preparación seria y
condiciones mínimas indispensables en el laboratorio.
Perdonen los lectores de
esta revista por querer entrar un poco más al detalle, en lo que sigue, de un
Pozzi-Escot investigador, y como tal era polifacético. Abarcaba, en principio,
cualquier campo de la ciencia: Química Orgánica, Química Inorgánica, Fermentos,
Bioquímica, Física, Tecnología Todos sus trabajos eran de una calidad superior.
Verdaderamente, era un sabio.
En ninguna de las instituciones donde enseñaba e
investigaba Pozzi-Escot encontró laboratorios medianamente equipados. Su tesón
por seguir investigando suplía muchas deficiencias, sin embargo le hacían perder
tiempo; es por ello que se decide abrir un laboratorio de Química en su propia
casa, muy espaciosa, donde realizó la mayoría de sus descubrimientos científicos
en el Perú.
En los Anales de Química, donde publicaba varios de sus trabajos,
decía en 1943: "No pudiendo obtener laboratorio en ninguna de las dependencias
en las cuales he trabajado para el adelanto de la Nación, pues la comprensión
del papel de un laboratorio, para un químico, llamado a enseñar química, no ha
podido llegar a ser comprendido todavía en nuestro medio, he tenido que crear
ese órgano con las penurias de mi vida, y para dejar a los míos, a mis alumnos,
el vívido ejemplo del incesante trabajo. La mayoría de mis alumnos conocen ese
laboratorio, en el cual son acogidos con tanto placer; pero pocos están bien al
corriente de las actividades ahí desarrolladas".
La investigación absorbía su
tiempo. No le bastaban los seis días laborables de la semana; también
investigaba los domingo y feriados. "La investigación, decía, es la fuerza de la
ciencia constructiva; es al mismo tiempo, la mayor satisfacción que puede
encontrar el espíritu".
En 1936 se graduó de Doctor en Ciencias por la
Universidad de San Marcos. En su tesis "Cuarenta años de investigación sobre el
procedimiento analítico Kjeldahl", explica todas las mejoras que había
introducido en este procedimiento hasta conseguir una gran precisión en la
determinación del nitrógeno de las diferentes sustancias, convirtiéndolo en
sulfato de amonio, y liberándolo, después, como amoniaco, el que es recogido en
una solución valorada de un ácido mineral.
Pozzi-Escot era consciente de la gran
diversidad, y en muchos casos de la abundancia, en productos naturales que
poseía el Perú. Pero antes había que transformarlos para que pudieran ser útiles
al hombre. Y ese era su reto. El contribuiría con su ciencia y sus conocimientos
tecnológicos. Buscaba el lado utilitario de sus descubrimientos, no en beneficio
propio, sino en el del Perú. Fomentaba la instalación de una industria;
conseguía más y mejores fertilizantes para el campo; mejoraba el cultivo de la
vid, etc.
Esta generosidad no le quitaba que fuera muy celoso en defender la
precedencia de sus descubrimientos cuando éstos eran ignorados en las
publicaciones de otros investigadores. No podían aducir ignorancia, ya que
Pozzi-Escot publicaba los suyos en las mejores revistas de la especialidad,
tanto de Europa como de América.
Cuenta su hija Lucia, -su alumna en las clases
de química en la Facultad de Ciencias de San Marcos-, que encontrándose su padre
explicando en una clase la síntesis del ácido nítrico, empezó a discurrir sobre
la posibilidad de que se produjera óxidos de nitrógeno, como una reacción
secundaria, en las reacciones de oxidación al aire libre -en presencia del O2 y
N2-, ya que éstas son altamente exotérmicas; y que pasando a los hechos, tomó
como ejemplo la oxidación de una lámina de aluminio a la intemperie.
Esta
reacción desprende unas 7 kcal por gramo de Al, siendo muy lenta a la
temperatura ambiente, pero que puede ser acelerada usando mercurio como
catalizador, obteniéndose así un Al2O3, anhidro, poroso y básico. En estas
condiciones, decía, podrían producirse los óxidos de nitrógeno ácidos y ser
retenidos por el Al2O3 como nitritos y nitratos; y así sucedió. Este trabajo
le llevó a nuestro profesor, una buena temporada estudiando todas las variables
hasta quedar seguro que estos nitritos y nitratos, sólo podían producirse en
esas condiciones, a través del óxido de aluminio formado.
Este estudio lo
realizó en 1943. A esa fecha se conocía la fijación natural del nitrógeno en
forma biológica por la acción de ciertas bacterias en las raíces de las
leguminosas, y en la atmósfera, al producirse las descargas eléctricas.
Pozzi-Escot acababa de descubrir otra forma de fijación del nitrógeno
atmosférico.
Fueron muchas las patentes que llegó a registrar, ya desde muy
joven. En 1919 patentó un método para obtener HCl utilizando Cl2 gas.
Igualmente, por esa fecha patentó la preparación del ácido sulfúrico por
reacción directa del azufre con el agua.
Ciertamente, Pozzi-Escot llevaba en su
sangre el gusanillo de la investigación. Disfrutaba del tiempo que pasaba
investigando, sea en el laboratorio, en la fábrica o en el campo.
Siendo todavía
niño había observado los trabajos que el sabio George Couderé llevaba a cabo en
un viñedo de la familia. La filoxera había asolado los viñedos de Francia por la
década de los 60 del siglo XIX.
Couderé, junto con otros genetistas consiguieron
híbridos a partir de injertos sobre cepas importadas de América, que habían
resistido la enfermedad, salvando así del desastre la industria vitivinícola de
su país.
Allá, por 1926 Pozzi-Escot, empezó a trabajar sobre una idea que le
acicateaba: llevar a cabo investigaciones para mejorar la calidad de la uva y el
vino peruanos. Para ello, hizo traer desde Francia, enviados por el mismo
Couderé, híbridos que habían dado los mejores resultados. Este trabajo se
intensificó desde 1930 al adquirir un fundo en Naña, a unos 20 km de Lima, por
la carretera central. Experimentó durante más de 15 años con muchas variedades
de cepas. Los sábados los pasaba en compañía de sus hijos, dirigiendo los
trabajos de los obreros para que cada planta tuviera las mejores condiciones
para su aclimatación. Así consiguió que unas 12 variedades de cepas se adaptaran
bien a las condiciones climáticas y de suelo de esa zona.
Pozzi-Escot, quiso que
todo el Perú se beneficiara de estos resultados, y para ello, repartió
sarmientos en diferentes valles, especialmente, de Tacna, Moquegua e Ica.
Desde
los primeros años de la década de los 40 se convirtió en un entusiasta promotor
de lo que llegaría a ser, poco después, la gran industria de la harina del
pescado (anchoveta), en el Perú. Trataba de convencer, tanto a científicos como
a industriales, para que se involucraran en ello. Varios de sus estudiantes de
química llevaron a cabo proyectos de laboratorio sobre esta transformación, bajo
la supervisión de su profesor. Años más tarde, veían con satisfacción cómo el
Perú se convertía en la primera potencia mundial de esta producción, en base a
las técnicas desarrolladas por su visionario profesor.
Fue el primero en llevar
a cabo, en el Perú, la hidrogenación de los aceites dando origen a la industria
de mantecas (margarinas).
Viajó mucho por todo el Perú; iba a donde era
requerido para solucionar cualquier problema de producción o de saneamiento. Fue
a Andahuaylas, llamado por los productores de hidromiel; a la Oroya, para
estudiar las emisiones de humos de la fundición que tanto daño estaban
ocasionando a los cultivos y a los animales, y desde luego, a las personas.
También viajó por diferentes valles de la costa, solucionando problemas en la
producción del vino, por encargo de la Central Vinícola Peruana, donde dirigía
el laboratorio de análisis.
Sin lugar a duda, el desarrollo de la Química y la
Industria Química en el Perú, durante la primera mitad del siglo XX se debe, muy
especialmente al Dr. Pozzi-Escot.
Fue un científico de primerísimo nivel. Sus
trabajos salían en las publicaciones científicas más importantes de Europa y
América. Así, el Merck Index (1940) contiene 15 resúmenes de trabajos publicados
sobre reacciones químicas que descubrió; como por ejemplo:
"Microtest para el
ácido aminobenzoico" Rev. Cien. Univ. San Marcos, Perú (1936)
"Reacciones para
el clorato" Bull. Soc. Chim, Francia (1913)
"Reacciones para el cobalto" Ann.
Chim Anal. Francia (1905)
"Test para el níquel en presencia de cobalto" Comp.
Rend. (1908)
"Microtest para el sulfato" Rev. Cien. Univ. San Marcos, Perú
(1936)
El Diccionario The Van Nostrand Chemist's (1953), también publica
resúmenes de otras 12 reacciones químicas suyas. Igualmente, The National Union
Catalog (1956), publicó los resúmenes sobre 31 reacciones que Pozzi-Escot
descubriera. Sus numerosos libros fueron publicados -unos en francés, otros en
español o inglés- por prestigiosas editoriales como: Masson, Paris; Jules
Rousset, Paris; Dunod, Paris; John Wiley, Nueva York; Bourret, México y otras.
Algunos de estos libros fueron:
Initiation a la Chimie (1899)
Analyse Chimique
Qualitative (1899)
Analyse Qualitative Microchimique et Spectroscopique
Traité
elemantaire de Physico-Chimie (1904)
Ideas modernas sobre fermentaciones
industriales (1908)
Explosions et Explosifs (1910)
Leçons de Chimie Organique
(1914)
Traité de Chimie Physique appliqué a la Biologie (1917)
La force
d'acidité et le pH (cinco ediciones) (1930)
El Dr. Pozzi-Escot escribió cientos
de artículos sobre sus trabajos a través de más de 60 años de actividad
científica. Algunos ya fueron nombrados líneas arriba; otros fueron:
"Las
levaduras en la fabricación del vino", Feuille vinicole de Gironde, Burdeos
(1899)
"Sobre sustancias reductoras en los tejidos vivos", Societé Royale de
Medecine (1901)
"The reducing enzyms", Journal of American Chemical Society
(1902)
“Las toxinas y sus anticuerpos", Encyclopédie des Actualités chimiques,
Paris (1905)
"La vacunaterapia", Encyclopedie des Actualités Biologiques, Paris
(1909)
"Modificación al procedimiento de dosado de la rotenona", Boletín de la
Sociedad Química del Perú. Vol 1 N° 4 (1935)
"El control químico de la industria
mantequillera", Revista de Agronomía, Lima (1939)
Como ya quedó dicho, el sabio
Dr. Marius Emmanuel Pozzi-Escot, antes de cumplir los 20 años de edad ya había
sido aceptado en la Sociedad de Química y en la de Física, al igual que en la
Academia de Medicina, todas ellas de Francia; instituciones que sólo aceptan en
sus filas a los cerebros más sobresalientes en la ciencia.
En el año de 1905 fue
elegido Vicepresidente del Congreso Internacional de Química. Fue socio fundador
de la Sociedad Química del Perú (1933). Al cumplir los 35 años como socio de la
American Chemical Society, fue nombrado "socio emérito" de la misma.
A lo largo
de su vida recibió otros muchos honores y reconocimientos de diferentes
gobiernos e instituciones científicas y académicas de todo el mundo, que serìa
largo numerar. El gobierno francés lo condecoró con la Legión de Honor.
Fallece
en Lima el 19 de enero de 1963, a los 82 años de edad, dejando tras de sí una
numerosa familia y una pléyade de discípulos orgullosos de haber tenido como
formador a tan ilustre sabio. Estas pocas líneas pudieron ser escritas gracias a
toda la información proporcionada por su hija, Dra. Lucía Pozzi-Escot de Herold,
a quien expreso mi agradecimiento.
Luis Valles F.
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