Todo político que tenga una
doctrina partidaria y verdadera formación política, cuando ocupa diversos cargos
como la presidencia, entiende y cumple sus responsabilidades protocolares, constitucionales
y democráticas. Asimismo, la gestión del
poder ejecutivo la realiza asesorado por su gabinete. Ese político ha
desaparecido no solo en el Perú y en el mundo; está en proceso de extinción.
Hace poco, en respuesta a la
presencia china en Perú, que es muy fuerte en minería, electricidad (controla la
distribución en Lima) y puertos
(Chancay) USA aprobó proyecto para construcción de nueva Base Naval del Callao.
En el escenario actual de cambio
de poder de unipolar (USA) a otro multipolar (USA, China y Rusia), lo que se
espera de un presidente de un país como el nuestro es permanecer lo más callado
posible y no agitar el avispero en esta guerra comercial entre USA y China,
pero, claro, este es nuestro Perú.
En el interín del conflicto entre
USA y China, el hasta ahora encargado de la presidencia se reúne varias veces, de
manera clandestina, con un empresario chino. Este hecho, por lo menos, debió
despertar las alarmas del nuevo embajador de USA quien no es diplomático de
carrera, sino empresario cubanoamericano del sector financiero e inmobiliario. También,
en la embajada china, por lo menos algún diplomático habrá mostrado fastidio. Sumado al problema político, el presi máquina
causa un problema que la cancillería debe afrontar.
Hay que tomar en cuenta que los
servicios de inteligencia, la Cancillería, así como el asesor en temas legales del
presidente (que es el ministro de
Justicia) probablemente han sido ignorados por nuestro “inexperto” presidente, quien
se ha reunido con un empresario con problemas judiciales y, para colmo, en un
local clausurado.
Todo esto es solo lo que ha
trascendido hasta ahora; podría haber otros hechos graves que en el futuro
conoceremos o quedarán ocultos en nuestra historia.
