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domingo, 1 de noviembre de 2026

El caso del libro “Donde el agua trabaja” y los detectores de IA

Hace poco leí en los diarios limeños  que a nuestro compatriota, el iqueño David Silva Rojas, tras ganar el premio internacional Almadía Ventura Arrufat, se le ha venido la noche, porque al pasar su novela por el software Pangram, que se usa para detectar si había sido escrita con la ayuda de la IA, el resultado fue un 99 % de uso de IA.

En mi actividad docente he usado Turnitin para detectar antiplagio y ahora tiene la opción de rastrear actividad de IA, pero esta última no es confiable. He pasado trabajos de mis estudiantes que sé que han hecho su trabajo, pero el software da resultado positivo, como diarizamos en química, es un falso positivo.  

Por otro lado, hay empresas que se dedican a “arreglar un texto” para que pase por el Turnitin (antiplagio)  y seguro habrá algunas que “arreglen” para que también pase el detector de IA.

Hace poco salió la noticia de que en el Reino Unido varias universidades están cancelando sus contratos con Turnitin y dejando de confiar en los softwares de detección automática de plagio de inteligencia artificial.

En un trabajo del curso de Metodología de Investigación a mi cargo para estudiantes de química, ellos presentaron un trabajo y, al pasarlos por el Turtinin, algunos de ellos dan porcentajes muy altos en el uso de IA, lo cual es muy preocupante. Tras razonar, llegué a la conclusión de que potencialmente podía haber al menos  5 grupos de estudiantes:

a)  Los que hicieron el trabajo sin uso de IA y el software no detecta uso significativo de IA.

b) Los que hicieron el trabajo sin uso de IA y el software da falso positivo en uso de IA.

c)  Los que hicieron el trabajo con uso de IA y el software no detecta uso significativo de IA.

d) Los que hicieron el trabajo con uso de IA y el software detecta uso significativo de IA.

e) Los que hicieron el trabajo con uso de IA y el software no detecta uso significativo de IA (falso negativo), porque el texto inicialmente generado por IA luego fue alterado por otro software.

Alguien se preguntará por qué hay muchas alternativas. Lo que sucede es que en la actualidad no hay un detector de uso de IA en un texto que sea confiable. Tampoco existen auditores externos que informen sobre el grado de confianza de cada software detector de IA. Por ello, a veces te puede dar resultados falsos positivos o falsos negativos.

Por lo dicho antes, no puedo poner una nota por el trabajo basado solo en el Turnitin, debido a que es solo  una herramienta. Necesitaba otras evidencias para saber si los estudiantes habían hecho el trabajo o habían usado la IA. Tuve que interrogarlos, que me explicaran algunos conceptos que habían puesto en sus trabajos, revisar su parte experimental y otras cosas. De esa manera pude comprobar (no al 100 %) si habían usado IA o no.

Por ello, me resulta chocante que las editoriales o los diarios den veredictos y juzguen a los autores de libros solo por el resultado de un software antiplagio, que para colmo no está auditado oficialmente. Han debido hacer todo un trabajo de seguimiento y búsqueda de evidencias que los estudiosos de la literatura saben cómo realizar. Posteriormente, vienen los descargos del autor. Finalmente, los especialistas deberían haber emitido un veredicto. Ese considero que ha debido ser el camino correcto.

Denigrar a personas, manchar honras, hacer linchamientos públicos, todo porque un software así lo dictaminó, es muy peligroso. Tan peligroso como usar la IA para consultas emocionales, éticas o religiosas. Es necesario considerar que el software antiplagio es solo una herramienta, poco confiable todavía, y que se requieren más evidencias y un análisis exhaustivo realizado por especialistas.   

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